La justicia estadounidense ha impuesto una condena de cadena perpetua a Ismael «El Mayo» Zambada en un tribunal de Brooklyn, Nueva York. Esta decisión marca un hito en la lucha contra el narcotráfico, impactando directamente en la operatividad del Cártel de Sinaloa, cuyo liderazgo ha sido cuestionado. Zambada, cofundador de la organización, fue arrestado en 2024 tras un incidente que implicó su secuestro en México y traslado a Texas.
Zambada, de 76 años, está considerado uno de los narcotraficantes más influyentes de la historia. Su rol como estratega ha permitido que el cártel domine el tráfico de diversas sustancias como cocaína y fentanilo, inundando el mercado estadounidense. Junto a Joaquín «El Chapo» Guzmán, también cofundador del cártel, fue responsable de operaciones que dejaron un saldo de violencia y corrupción en México y Estados Unidos.
En agosto de 2025, Zambada se declaró culpable de múltiples cargos que suman 85 delitos. Reconoció la magnitud de las actividades criminales del cártel, las cuales incluyeron el transporte de más de 1.5 millones de kilogramos de cocaína, en su mayoría dirigidos a Estados Unidos. Además, enfrenta sanciones financieras que ascienden a 15 mil millones de dólares, reflejando sus ganancias ilícitas.
Zambada ha solicitado cumplir su condena en un hospital penitenciario debido a problemas de salud relacionados con su edad. Su abogado afirmó que necesita atención médica constante. Sin embargo, las autoridades señalaron que representa un grave riesgo de seguridad y advirtieron sobre la inadecuación de ciertas instalaciones.
La decisión sobre el lugar de su encarcelamiento final recae en la Oficina Federal de Prisiones. La condena de Zambada y el contexto que la rodea significan un desarrollo significativo en el combate al narcotráfico a nivel bilateral entre México y Estados Unidos.
