La reciente recuperación del salario mínimo en México ha logrado disminuir la desigualdad salarial en la última década, un fenómeno que se refleja especialmente en las comunidades de Tierra Caliente y la Meseta Purépecha. Sin embargo, este efecto ha sido notoriamente más limitado entre el empleo informal, que representa más del 55% de la fuerza laboral en la región, según el último informe de Banamex.
Entre 2016 y 2025, el salario mínimo se multiplicó por 3.8, aumentando su poder adquisitivo en 145% gracias a políticas de incrementos acelerados desde 2019. En el sector formal, el ingreso real del percentil 10, que agrupa a los trabajadores menos remunerados, creció un 32%, contrastando con el 12% del percentil 90. Así, la brecha entre ambos extremos se redujo de 4.9 a 4.2 veces, lo que representa una disminución del 14% en la desigualdad salarial.
A pesar de estos avances en el empleo formal, la situación es muy diferente en el sector informal. Aquí, el ingreso del percentil 10 aumentó 29%, mientras que el del percentil 90 creció un 28%, cerrando la brecha de 5.3 a 5.2 veces, con un coeficiente de Gini prácticamente inalterado. Esto indica que la mejora en los ingresos no se ha traducido en cambios significativos en la estructura de desigualdad del sector.
Banamex resalta que la mejora en la desigualdad laboral proviene principalmente del empleo formal, donde el salario mínimo ha influido positivamente en las remuneraciones. Sin embargo, en el ámbito informal, la homogeneidad de los ingresos ha limitado el impacto real de estas medidas, que podrían ser más efectivas al enfocarse en contextos económicos diversos.
Asimismo, se estima que, en el contexto del empleo informal, más de la mitad de los trabajadores recibe ingresos por debajo del salario mínimo, y en jornadas parciales, esta cifra asciende a casi dos de cada tres. En el ámbito formal, uno de cada cinco trabajadores también se encuentra por debajo de este estándar, lo que pone de manifiesto la fragilidad de la recuperación salarial en el país.
Banamex advierte que, mientras gran parte del mercado laboral permanezca en la informalidad, futuros aumentos al salario mínimo podrían impactar más en el nivel de ingresos que en una reducción efectiva de la desigualdad total, lo que es vital para el bienestar de las comunidades michoacanas y su desarrollo socioeconómico.
