Por la Unidad de Investigación | Contacto Noticias
Don Rommel
Documentación en poder de este medio confirma que en la partida presupuestal 3852 correspondiente al segundo trimestre de 2025, se registró la compra del medicamento Rybelsus (semaglutida oral), un fármaco de alta especialidad cuyo costo por caja oscila entre los $2,800 y $4,500 pesos, dependiendo de la dosis.
Contacto Noticias cuenta con copia del ticket de compra vinculado a dicho registro presupuesto

¿Qué es Rybelsus?
Rybelsus es un medicamento indicado oficialmente que pertenece a la familia de fármacos GLP-1, ampliamente conocidos en los últimos años por su efecto en la reducción de peso corporal, ya que:
- Disminuyen el apetito
- Mejoran el metabolismo de la glucosa
- Favorecen la pérdida de peso significativa
Su uso para control de peso ha generado debate internacional debido a su alto costo y creciente demanda.
La pastilla de la austeridad
Cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia de la República en 2018, uno de los compromisos centrales fue eliminar privilegios médicos pagados con recursos públicos, bajo la bandera de la austeridad republicana. No se trataba únicamente de una medida administrativa, sino de una definición moral de la cuarta transformación. “ El nuevo gobierno” prometía que ningún funcionario volvería a gozar de seguros privados, cirugías costosas o tratamientos exclusivos financiados con dinero del erario mientras millones de mexicanos dependían de un sistema público de salud limitado y saturado. La narrativa era contundente: el poder debía vivirse con sobriedad y bajo las mismas condiciones que enfrentan los ciudadanos.
Pero la instrucción no llegó a Guanajuato, la diputada local en Guanajuato de origen Sonorense Hades Aguilar adquirio Rybelsius un tratamiento de ultima generación (GLP-1) y de alto precio que, en los últimos años, se ha popularizado por su efectividad clínica para bajar de peso y que, debido a su costo, se ha convertido en un producto prácticamente exclusivo y de lujo para quienes pueden asumir el costo de comprarlo. En un país donde la obesidad ha crecido de manera sostenida y donde amplios sectores de la población no pueden costear terapias innovadoras, la presencia de este gasto dentro de una partida pública inevitablemente abre una discusión de fondo.
El contraste es inevitable. En un país que ha vivido episodios de desabasto de medicamentos, donde padres de familia han salido a marchar por quimioterapias y pacientes buscan insulina que no llega, la discusión sobre el uso del dinero público de los Guanajuatenses para este medicamento no es menor.
En la agenda pública de la diputada local Hades Aguilar no destacan iniciativas contundentes para combatir el desabasto ni propuestas estructurales en materia de salud. No hay ni siquiera una iniciativa legislativa por parte de ella para garantizar el acceso universal a tratamientos básicos.

Sin insulina en clínicas… pero con “Diet Treatment” en la partida a costa de los Guanajuatenses.
Resulta lamentable que mientras existen necesidades urgentes en materia de salud, haya quienes prefieran destinar recursos a fines que poco abonan al bienestar social. Más que promover gastos innecesarios, sería más congruente sumar esfuerzos por parte de Hades Aguilar para fortalecer el almacén de medicamentos que actualmente gestiona el Diputado Federal Pepe Aguirre, el cual requiere respaldo y apoyo real para atender a quienes más lo necesitan, si podemos ver las fotos aparece practicamente vacio.
Si verdaderamente existe compromiso con la ciudadanía, una señal clara sería destinar parte del sueldo o impulsar una colecta permanente de medicamentos en beneficio de las familias guanajuatenses. Hoy más que nunca, la responsabilidad pública debe traducirse en acciones concretas y sensibilidad social, no en discursos ni en gastos cuestionables.

La trayectoria reciente de Hades Aguilar refleja una evidente contradicción entre el discurso que promueve públicamente y las acciones que ha llevado a cabo desde su posición legislativa. Mientras se presenta como una voz crítica del privilegio, la opacidad y el gasto excesivo, su bajo rendimiento en el Congreso, la falta de propuestas sustantivas, y el uso repetitivo de mensajes institucionales vacíos en redes sociales contrastan con esos ideales. La ausencia de resultados concretos, sumada a una estrategia de comunicación enfocada más en la simulación que en la rendición de cuentas, pone en entredicho su compromiso con los principios que dice defender. En un contexto donde la ciudadanía exige autenticidad y coherencia, esta distancia entre lo que se dice y lo que se hace erosiona la confianza pública y proyecta una figura política más cercana al cálculo que a la convicció

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