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Dudas en la 4T sobre el apoyo a los estadios tras éxito de México

Dudas en la 4T sobre el apoyo a los estadios tras éxito de México

La participación de la selección mexicana en la Copa del Mundo ha suscitado un debate interno significativo en el partido Morena. Las preguntas sobre la conveniencia de la estrategia de no asistir a los estadios y la posible insatisfacción de los votantes de la Cuarta Transformación (4T) se han vuelto centrales. La situación se complica al considerar si los partidos opositores están aprovechando este evento para fortalecer su imagen pública.

Desde el inicio del torneo, la líder de Morena, Claudia Sheinbaum, ha mantenido una postura clara: evitó asistir al partido inaugural en el Estadio Azteca y optó por seguir el encuentro entre México y Sudáfrica desde un «fan fest» en la delegación Gustavo Madero. Esto marcó un intento por solidificar la imagen del partido como cercano al pueblo.

Ariadna Montiel, otra figura clave de la administración, enfatizó la necesidad de que los militantes del oficialismo se unan a la población en la celebración de los partidos en espacios públicos. Sin embargo, el éxito de la selección bajo la dirección de Javier Aguirre ha empezado a cuestionar esta estrategia. En particular, los gobernadores de Jalisco y Nuevo León, Pablo Lemus y Samuel García, respectivamente, junto a alcaldes como Verónica Delgadillo y Adrián De la Garza, han capitalizado la situación a favor de su imagen pública.

Informes preliminares en redes sociales indican que los gobernantes de oposición están experimentando un aumento en su aprobación, en contraste con la posición del gobierno central. Desde el Palacio Nacional, se defiende que la decisión de no asistir a los estadios responde a una consideración económica: los votantes de la 4T podrían ver como poco apropiado que sus representantes disfruten de los partidos en palcos exclusivos mientras ellos no pueden permitirse el acceso.

Un asesor del oficialismo expresó: «Aún si México llegara a la final, la presidente preferiría no asistir al estadio». Este enfoque es parte de un esfuerzo por evitar que la marca Morena sea percibida como desconectada de la realidad de sus votantes, considerando que criticar los altos precios de las entradas mientras se disfruta de los encuentros en lujosos palcos podría perjudicar su imagen.

Por lo tanto, la elección de no asistir a los partidos no solo es cuestión de estrategia política, sino que también refleja una lucha por mantener la credibilidad ante un electorado que ya ha señalado preocupaciones sobre la diferencia entre el discurso del partido y la realidad. En este contexto, es crucial que los actores políticos evalúen cómo los eventos de alta visibilidad, como la Copa del Mundo, pueden influir en la dinámica de poder y en la percepción pública.