Estados Unidos y México han acordado intensificar sus esfuerzos para desmantelar las redes financieras que sustentan a los cárteles de la droga. A través de un comunicado emitido por la Embajada de Estados Unidos en México, se destacó que esta colaboración busca abordar no solo el tráfico de drogas y armas, sino también los recursos ilícitos y la corrupción que permiten la operación de estos grupos criminales.
Ambos gobiernos, bajo la coordinación del presidente de Estados Unidos y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, implementarán medidas para restringir la capacidad de los cárteles de adquirir sustancias como el fentanilo y precursores químicos. La intención es debilitar sus estructuras operativas al remover los recursos financieros que facilitan su funcionamiento en territorio mexicano y estadounidense.
El comunicado enfatiza que cualquier entidad vinculada a las redes de los cárteles será objeto de acciones judiciales. También se menciona la importancia del Foro Internacional sobre Delitos Financieros, conocido como CI-FIRST, que reúne a expertos de diferentes sectores para intercambiar información y ejecutar estrategias conjuntas.
Las acciones también incluirán sanciones impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y la colaboración de las autoridades financieras mexicanas para convertir operaciones sospechosas en investigaciones concretas. Esta estrategia se complementa con iniciativas para combatir la corrupción relacionada con flujos de dinero ilícito, que a su vez afectan la inversión legítima y la seguridad ciudadana.
El embajador Ronald Johnson ha declarado que se seguirá el rastro del dinero ilícito y que la cooperación internacional es crucial para asegurar que las organizaciones criminales no logren ocultar sus recursos ni operar con facilidad en las fronteras. Este enfoque integral busca debilitar la capacidad de los cárteles, atacando el núcleo de sus operaciones económicas.
