En el contexto de las elecciones presidenciales en Perú, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se acerca a una potencial victoria en la segunda vuelta al obtener el 50,11% de los votos válidos frente al 49,88% de su rival, Roberto Sánchez. Con el escrutinio casi completo, la diferencia entre ambos candidatos es de solo 41.133 votos. Sin embargo, Sánchez ha anunciado su intención de solicitar la anulación de los votos emitidos en el exterior, lo que podría alterar significativamente los resultados y revertir la situación a su favor.
Fujimori, que es la hija del expresidente Alberto Fujimori, ha expresado su confianza en que la victoria será proclamada en los próximos días y ha hecho un llamado a la unidad de los peruanos. Su discurso incluyó afirmaciones sobre la capacidad del país para enfrentar y superar diversos desafíos, insistiendo en la importancia de la colaboración nacional.
Por su parte, Sánchez, líder del partido Juntos por el Perú y asociado con el exmandatario Pedro Castillo, ha manifestado que los votos en el extranjero deben ser anulados debido a presuntas irregularidades en la cadena de custodia de las actas de sufragio. Esta solicitud afectaría a más de 300.000 votantes, y su argumento se basa en cambios normativos que impidieron la transmisión digital de resultados. Alega que algunas actas fueron transportadas de manera inapropiada, lo que podría comprometer la legalidad del proceso.
Aunque Sánchez ha solicitado la anulación de la votación en el exterior, organizaciones internacionales de observación electoral no han reportado irregularidades graves durante el proceso. El Jurado Nacional de Elecciones de Perú ha indicado que se espera que los resultados finales sean proclamados a mediados de julio, permitiendo así que el nuevo presidente asuma el cargo el próximo 28 de julio. Este acontecimiento se produce en un contexto de inestabilidad política que ha caracterizado al país, que ha visto a ocho presidentes en la última década.
