Volkswagen ha tenido una trayectoria significativa en México desde 1954, cuando introdujo el Sedán, comúnmente conocido como «Vocho». La marca ha consolidado su presencia en el país, no solo mediante su oferta de vehículos, sino también estableciendo una planta de producción en Puebla en 1967.
Esta planta ha sido clave para la producción de varios modelos icónicos, incluyendo el Caribe, Golf y Jetta. Actualmente, la alineación de Volkswagen en México incluye vehículos que se ensamblan no solo a nivel nacional, sino también en otros países como Alemania, Brasil, Estados Unidos, India, Polonia y Sudáfrica.
La generación actual del Golf GTI se produce en la planta de Wolfsburg, Alemania, donde también se fabrican motores TSI. Por su parte, la planta de Hannover se encarga de los modelos Crafter y Transporter. La fábrica de Poznań en Polonia produce los modelos Caddy y Crafter chasis, así como la versión eléctrica e-Crafter, destacándose por su alta automatización con más de 1,300 robots.
En Brasil, Volkswagen opera tres plantas que producen para el mercado mexicano. Desde Anchieta se envían los modelos Polo, Nivus y Saveiro, mientras que de Taubaté llega el Tera. La planta de Chattanooga en Tennessee, EE.UU., es una instalación avanzada y ecológica donde se producen los modelos ID.4 y Teramont.
En India, la planta de Chakan produce los modelos Virtus y Taigun, con una capacidad de producción anual de 200,000 vehículos que abarca todos los procesos de manufactura. Además, desde la fábrica de Kariega en Sudáfrica, se envía la pick-up mediana Amarok, que abastece a más de 38 países.
Esta red de producción global permite a Volkswagen ofrecer una amplia variedad de modelos y cumplir con las demandas del mercado mexicano, impactando tanto la economía local como la percepción de la marca en la región.
