El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ha solicitado una licencia temporal tras ser acusado formalmente por el gobierno de Estados Unidos por supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Esta decisión se producía en medio de una creciente atención sobre las investigaciones que lo relacionan con el narcotráfico.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la apertura de una acusación en su contra por delitos vinculados al narcotráfico y posesión de armas de fuego. Según el expediente, Rocha Moya habría estado asociado con la facción de «Los Chapitos», quienes presuntamente intervinieron en su ascenso al poder.
Las acusaciones incluyen allegationes de que «Los Chapitos» intimidaron y secuestraron a rivales políticos, además de robar urnas durante elecciones. Las autoridades estadounidenses aseguran que Rocha Moya participó en reuniones con líderes de este grupo tanto antes como durante su mandato.
A pesar de las acusaciones, la Fiscalía General de la República (FGR) de México indicó que no procederá con la detención de Rocha Moya ni de otros nueve funcionarios supuestamente relacionados con el crimen organizado, argumentando la insuficiencia de pruebas presentadas por el gobierno estadounidense. La FGR explicó que la solicitud de detención provisional hecha por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York no contaba con elementos suficientes para justificar una acción en México.
