El huracán “Karina”, que alcanzó la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, ha comenzado a debilitarse en el océano Pacífico, lo que minimiza su potencial de impacto en la costa. Según el Centro Nacional de Huracanes, los vientos máximos sostenidos del fenómeno han disminuido significativamente este sábado.
El debilitamiento se debe a la interacción con una masa de aire seco y un aumento en la cizalladura del viento vertical, factores que han afectado la estructura del ciclón. Aunque se encuentra alejado, a más de 2,500 kilómetros al oeste-suroeste de Baja California Sur y a 1,600 kilómetros al este de Hawái, las marejadas ciclónicas derivadas de su actividad han tenido un impacto en la navegación comercial.
El Servicio Meteorológico Nacional no ha emitido alertas de peligro para la población en tierra firme, aunque se mantienen avisos preventivos para pequeñas embarcaciones en el mar. Se pronostica que el huracán continuará su trayectoria hacia el noroeste, donde se espera que se convierta en una tormenta postropical a inicios de la próxima semana.
La relevancia de monitorear estos fenómenos, incluso cuando no tocan tierra, radica en su influencia en el clima global. El evento subraya la importancia de la observación meteorológica y el análisis de los patrones climáticos asociados al cambio climático.
