Este martes, el Congreso de Sinaloa eligió a Graciela Domínguez Nava como la nueva gobernadora interina, tras la reciente segunda licencia solicitada por Rubén Rocha Moya. Esta decisión conlleva implicaciones significativas para el ámbito político estatal, en un contexto donde la estabilidad del gobierno y la relación con la administración federal son fundamentales.
El anuncio se efectuó en las primeras horas del día. La presidenta Claudia Sheinbaum, al ser consultada en su conferencia de prensa, reconoció que se enteró del nombramiento en tiempo real, destacando la honestidad de la nueva gobernadora. «No tengo el gusto de conocerla a profundidad, pero sé que es una mujer honesta», expresó, cargando la elección de una fuerte expectativa.
Domínguez Nava tiene una trayectoria vinculada a la lucha por la justicia social en Sinaloa, experiencia que la posiciona como un referente en el ámbito político local. La presidenta destacó la necesidad de que la gobernadora interina cierre su periodo con un enfoque en la paz y la seguridad, áreas críticas dadas las problemáticas que enfrenta la región. Este nombramiento también implica la necesidad de una coordinación efectiva con el gobierno federal para abordar estos desafíos.
A pesar de las críticas alusivas a su cercanía con Rocha Moya, Sheinbaum defendió su capacidad para el cargo. La nueva gobernadora interina, licenciada en Sociología, tiene una dilatada trayectoria en el activismo social, habiendo participado en causas relacionadas con el sector pesquero y la defensa de derechos de ciudadanos afectados por políticas públicas.
Desde su incorporación a Morena en 2013, tras su paso por el PRD, Domínguez Nava ha desempeñado roles significativos como diputada local y secretaria de Educación Pública y Cultura en el gobierno anterior. Su experiencia sugiere un enfoque proactivo para afrontar los retos que se presentan en el horizonte electoral y en la administración pública.
