Un brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius ha resultado en la muerte de tres personas y ha generado un aumento en los casos confirmados y sospechosos. La situación se ha convertido en una urgencia epidemiológica que se investiga a fondo.
El 1 de abril, el crucero zarpó desde Ushuaia, Argentina, con 149 personas a bordo, incluyendo 14 españoles. El itinerario incluyó trayectos por la Antártida y las islas Malvinas.
El primer caso se identificó el 11 de abril, cuando falleció un pasajero neerlandés de 70 años que presentaba síntomas desde el 6 de abril. Su cuerpo fue desembarcado en Santa Elena junto a su esposa, quien fue trasladada a Sudáfrica.
El 24 de abril, la esposa del hombre también murió, y su análisis dio positivo por hantavirus. Posteriormente, un pasajero británico enfermo fue ingresado en la UCI en Johannesburgo, donde también dio positivo.
La Organización Mundial de la Salud fue notificada del brote a principios de mayo, confirmando al menos seis afectados. El crucero quedó anclado en aguas de Cabo Verde pero no pudo desembarcar en la capital, Praia, por motivos de seguridad.
La OMS reportó que dos miembros de la tripulación mostraban síntomas, elevando la cifra de posibles afectados. Por su parte, las autoridades suizas confirmaron un octavo caso en otro pasajero que había regresado a Zúrich.
El crucero se dirige hacia Granadilla de Abona, en Tenerife, donde se prevé realizar nuevos exámenes médicos. Se ha confirmado que las tres muertes se atribuyen a la cepa Andes del hantavirus, la única que se ha documentado con transmisión entre humanos.
Recientemente, tres pasajeros fueron trasladados a Países Bajos, y una azafata neerlandesa está hospitalizada en Ámsterdam con síntomas relacionados. Además, Singapur ha aislado a dos residentes que viajaron en el barco, esperando los resultados de sus pruebas.
