En un evento que ha suscitado una fuerte condena internacional, el negociador principal de la República Islámica de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, ha acusado a Estados Unidos de llevar a cabo un ataque aéreo que resultó en la muerte de cuatro personas, incluido un menor, durante una ceremonia de boda en la ciudad de Kuhestak, en el sur de Irán. Este ataque, que ha dejado a otras cincuenta personas heridas, ha sido calificado por Qalibaf como un acto propio del «Satán», una referencia histórica utilizada por Irán desde la Revolución de 1979.
La Media Luna Roja iraní ha informado que los impactos fueron el resultado de un bombardeo con misiles estadounidenses, que alcanzaron una vivienda donde se celebraba la boda. En respuesta, la Cancillería de Irán ha calificado el ataque como un «crimen de guerra», enfatizando que refleja la naturaleza de la intervención militar de Estados Unidos en la región.
Las tensiones entre ambas naciones han aumentado, especialmente en momentos en que el presidente iraní, Masud Pezeshkian, había solicitado renegociaciones diplomáticas para resolver las diferencias mutuas. Este ataque resalta la fragilidad de la situación en Oriente Medio y el potencial para un escalamiento de la violencia, lo que podría impactar en las relaciones bilaterales y los esfuerzos de la comunidad internacional por promover la paz en la región.
