Las autoridades iraníes han informado sobre la detención de 6,500 presuntos «espías» y «traidores a la patria» desde el comienzo de la ofensiva contra Estados Unidos e Israel. Esto sucede en un contexto de aumento en las medidas de seguridad y una intensificación en la persecución de grupos opositores y participantes en las protestas de enero.
El comandante de la Policía Nacional de Irán, general Ahmad Reza Radan, anunció estas cifras, destacando que los detenidos enfrentan acusaciones de espionaje, colaboración con grupos armados y actividades desestabilizadoras. De estos, 567 están relacionados con «casos especiales» vinculados a organizaciones que operan contra la República Islámica.
Las operaciones de detención continúan enfocándose en identificar a supuestos «soldados del enemigo» en conexión con las protestas antigubernamentales de enero. Dichas manifestaciones demandaban el fin del régimen actual y fueron reprimidas violentamente, resultando en la muerte de más de 7,000 personas, según datos de la ONG HRANA.
Las autoridades iraníes reconocen 3,117 muertes durante esas protestas, aunque acusan a Israel y Estados Unidos de ser responsables de los disturbios. Desde el inicio de esta ofensiva a finales de febrero, Irán ha llevado a cabo campañas de detenciones masivas y ha ejecutado a 30 supuestos opositores, según el Poder Judicial del país.
