La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán llevó a cabo ataques a bases militares con presencia de Estados Unidos en Jordania, Bahréin, Kuwait y Omán, en respuesta a recientes bombardeos aéreos estadounidenses en territorio iraní. Este intercambio de agresiones ha resultado en la muerte de al menos dos personas y varios heridos, intensificando las tensiones en la región del Medio Oriente.
Los ataques, reivindicados por la Guardia Revolucionaria, se dirigieron a instalaciones específicas como la base Príncipe Hasán en Jordania, la base de Sheik Isa en Bahréin y la base Alí Salem en Kuwait. Las fuerzas iraníes declararon haber utilizado misiles y drones en su ofensiva, afirmando haber incendiado almacenes de combustible y municiones. En respuesta, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Jordania afirmó haber interceptado varios misiles lanzados desde Irán, reiterando su compromiso de defender la soberanía del reino.
Por su parte, las autoridades bahreiníes confirmaron la activación de alarmas tras la notable escalada de ataques. La Guardia Revolucionaria, además, anunció la destrucción de un centro de mando de drones de las fuerzas estadounidenses en Bahréin. En Kuwait, se destacó la supuesta destrucción de sistemas de defensa aérea y otras infraestructuras estratégicas pertencientes a Estados Unidos.
Teherán también insistió en que el estrecho de Ormuz es parte de su soberanía, advirtiendo sobre las consecuencias de lo que considera una injerencia militar estadounidense. En este contexto, el Ejército estadounidense continuó sus operaciones ofensivas, con el objetivo declarado de mitigar la capacidad de Irán para realizar ataques en esta vital vía marítima.
La situación ha tenido repercusiones inmediatas en el mercado energético, donde el precio del petróleo brent se incrementó más del 4 %, alcanzando los 79 dólares por barril, reflejando la inquietud global por la estabilidad en una región crucial para el comercio internacional.
Este acontecimiento plantea un desafío significativo para la comunidad internacional, que sigue de cerca las interacciones entre estas potencias, y donde la estabilidad regional sigue siendo una preocupación central en la agenda geopolítica global.
