El 9 de junio de 1986, Irapuato fue el escenario del último partido de la Copa Mundial de Fútbol en el estadio Sergio León Chávez, un evento que marcó la historia de la ciudad. Cuatro décadas después, el historiador y periodista José Luis Chávez reflexiona sobre cómo la urbe se transformó para recibir a miles de visitantes internacionales y cómo se destacó en el ámbito deportivo. A través de tres partidos, Irapuato se convirtió en un punto de celebración, ofreciendo una experiencia única a los asistentes y dejando un legado en su infraestructura y en la memoria colectiva de sus habitantes. Más de 100 periodistas de diversas partes del mundo cubrieron el evento, llevando el nombre de Irapuato más allá de sus límites territoriales. Este recuerdo de 1986 persiste en la identidad de la ciudad, siendo un punto de referencia para el desarrollo del turismo y la promoción cultural local.
