Manifestantes interrumpieron un evento en Sinaloa destinado a iniciar la construcción de una planta de Mexinol. Este evento, que contó con la presencia del gobernador Rubén Rocha Moya y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, se vio marcado por la protesta de diversos grupos.
Entre los manifestantes se encontraban miembros de los pueblos indígenas mayo y yoreme, quienes expresaron su oposición al proyecto del «Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar», impulsado por la administración de Claudia Sheinbaum. Los protestantes afirmaron que la obra perjudica el ecosistema local.
Algunos de los manifestantes vestían camisetas verdes y rojas con la frase «Aquí no a la planta de Mexinol» y llevaban el rostro cubierto. Una de las voces destacadas de la protesta encaró directamente al gobernador, exigiendo apoyo para su causa y advirtiendo que la oposición al proyecto fue creciendo a nivel nacional e internacional.
Durante el evento, las autoridades realizaron una ceremonia simbólica al colocar la primera piedra, que fue derribada por los manifestantes como muestra de su descontento. La situación evidencia el creciente rechazo hacia proyectos económicos en la región y la lucha por la protección del entorno.
