Al menos 72 personas han perdido la vida durante un intento masivo de ingresar a Ceuta desde Marruecos, según informes del Gobierno de España, en un evento que destaca la creciente crisis migratoria en este enclave español en el norte de África. Este incidente ha generado una rápida respuesta de las autoridades españolas, quienes desplegaron a la policía y el ejército para controlar la situación.
Aproximadamente 60,000 personas participaron en esta ola de migración, aunque la mayoría ha regresado a Marruecos en un plazo de 48 horas. El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, confirmó la cifra de muertos, que inicialmente había sido reportada como 67. Por su parte, el Ministerio del Interior de Marruecos ha proporcionado un balance de 11 fallecidos, especificando que la mayoría murió ahogada.
La afluencia masiva de migrantes ha provocado un desafío internacional para España, que enfrenta críticas de sus socios europeos por sus políticas migratorias, las cuales han sido percibidas como favorables a la regularización. En este contexto, las autoridades marroquíes han mantenido silencio sobre el número de víctimas y las detenciones ocurridas durante los enfrentamientos entre la policía y los migrantes.
Las fuerzas de rescate siguen supervisando las aguas circundantes al enclave, donde se han implementado medidas adicionales de seguridad, incluyendo un nuevo dique flotante. El Gobierno español ha señalado que bandas criminales han propagado rumores sobre un fallo del Tribunal Supremo que facilitaría el cruce de migrantes.
Analistas sugieren que Marruecos podría haber permitido este cruce como un movimiento para ejercer presión sobre España, especialmente dado el fortalecimiento reciente de las relaciones entre España y Argelia, que tiene una historia de tensiones con Rabat.
La Unión Europea ha convocado una reunión por videoconferencia para abordar la situación, con el objetivo de establecer una respuesta coordinada para prevenir futuras irrupciones de migrantes. Asimismo, Italia ha suspendido temporalmente el acuerdo de Schengen con España, implementando controles en las fronteras para los ciudadanos no europeos que ingresen desde este último país, aunque no afecta a los ciudadanos españoles que viajan a Italia.
En una carta dirigida a los líderes europeos, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, criticó la postura «egoísta» de ciertos países del bloque en respuesta a la crisis migratoria. La situación en Ceuta refleja no sólo un desafío humanitario, sino también una compleja interacción de factores geopolíticos en juego entre España, Marruecos y la comunidad internacional.
