La extorsión ha evolucionado al aprovechar las redes sociales como un nuevo medio para operar. Modalidades como el robo de cuentas, la suplantación de identidad, los préstamos fraudulentos y la manipulación de imágenes y audios mediante inteligencia artificial son algunas de las tácticas empleadas por los delincuentes para extorsionar a sus víctimas.
Una persona afectada, quien solicitó el anonimato, reportó que su cuenta de Facebook fue hackeada. A través de Messenger, los delincuentes se hicieron pasar por ella y comenzaron a solicitar dinero a sus contactos. Uno de sus amigos fue víctima de un fraude al transferir dos mil pesos a los extorsionadores. Posteriormente, la afectada fue amenazada para que entregara más dinero a cambio de recuperar el control de su cuenta. Finalmente, logró restaurar su cuenta con asistencia y denunció el incidente.
Los extorsionadores emplean suplantación de identidad para hacerse pasar por familiares o amigos y solicitan transferencias o préstamos. En otros casos, amenazan directamente a la víctima para exigir dinero a cambio del acceso a sus perfiles.
Otra modalidad detectada es la de los falsos prestamistas, conocidos como «montadeudas», que ofrecen créditos sin requisitos y luego imponen intereses desmedidos, acompañados de amenazas y hostigamiento para forzar el pago.
La inteligencia artificial ha permitido la creación de audios y videos falsos, utilizados por los extorsionadores para simular situaciones comprometedoras que involucran a familiares de personas desaparecidas o vulnerables, utilizando el miedo como herramienta para exigir dinero.
La sextorsión también se ha incrementado, donde los delincuentes obtienen fotografías o videos íntimos mediante perfiles falsos y luego amenazan con difundir el material si no se cumple con sus demandas económicas. Aunque afecta principalmente a hombres, algunos extorsionadores recurren a la amenaza de acusaciones relacionadas con menores de edad.
Además, los métodos tradicionales de extorsión se mantienen activos, incluidos llamados desde cárceles, accidentes provocados por montachoques, secuestros virtuales y el cobro de piso a comerciantes y transportistas, sobre todo en estados como Michoacán, Jalisco, Veracruz, Guerrero y Nuevo León. Esta última modalidad ha tenido consecuencias mortales, como el asesinato de Bernardo Bravo en Michoacán en octubre de 2025.
Gerardo Varela, académico del Centro Universitario de Guadalajara, señaló avances en la lucha contra la extorsión, aunque destacó la existencia de una cifra negra significativa, que representa delitos que no son reportados.
Las sanciones por extorsión se han endurecido tras la aprobación de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión por el Congreso de la Unión en noviembre de 2025. Las penas varían de 15 a 25 años de prisión, pudiendo alcanzar hasta 42 años bajo ciertas agravantes. Además, se han ampliado las conductas consideradas como extorsión.
