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México: Diferencias entre magnitud e intensidad en sismos

México: Diferencias entre magnitud e intensidad en sismos

En las últimas semanas, se han registrado sismos en diversas regiones del mundo, lo que ha suscitado interrogantes sobre los métodos de medición de estos fenómenos. En este contexto, es crucial distinguir entre los términos magnitud e intensidad, que aunque a menudo se utilizan de manera intercambiable, no son sinónimos y tienen implicaciones diferentes en la evaluación de un sismo.

La magnitud de un sismo, específicamente la magnitud de momento (Mw), se refiere a la energía liberada durante el movimiento telúrico. Esta medida se presenta en una escala logarítmica, donde cada aumento de una unidad indica un aumento de diez veces en el desplazamiento del suelo y aproximadamente 33 veces más energía liberada. No existe un máximo arbitrario en esta escala, lo que permite que los valores sean superiores a 10.

Por otro lado, la intensidad se entiende como una estimación del potencial destructivo de un sismo. Esta medida depende de los efectos observados en las personas, edificios y objetos, y varía según la ubicación y la distancia del epicentro. A diferencia de la magnitud, la intensidad sí se expresa en grados, utilizando números romanos del I al XII.

La escala de Richter, aunque ampliamente reconocida, se ha vuelto obsoleta para la medición de movimientos telúricos más potentes. Originalmente desarrollada en 1935 por los sismólogos Charles Francis Richter y Beno Gutenberg, esta escala fue aplicada principalmente a sismos de magnitudes menores a 6.9. Actualmente, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) y otras instituciones utilizan escalas más robustas, como la de magnitud de momento (Mw).

Cualquier referencia a un sismo con magnitud superior a 6.9 en la escala de Richter se considera inexacta. Desde 1978, los sismos de tal magnitud son evaluados con la escala de magnitud de momento, que ofrece una discriminación más precisa en valores extremos.

En función de su magnitud, los sismos se clasifican de la siguiente manera: aquellos con magnitud menor a 2 son considerados microsismos y son generalmente imperceptibles; los que oscilan entre 2.0 y 2.9 se reconocen como sismos menores; los sismos de 3.0 a 3.9 son más perceptibles pero raramente causan daños; mientras que los de 4.0 a 4.9 son clasificados como terremotos ligeros, que pueden mover objetos en viviendas. Los terremotos de magnitudes de 5.0 a 5.9 se definen como moderados y pueden afectar edificaciones vulnerables. Los eventos de 6.0 a 6.9 son catalogados como fuertes y podrían devastar áreas pobladas en un radio significativo.

Finalmente, los terremotos superiores a 7.0 se identifican como mayores y su potencial destructivo abarca extensas zonas. La comunidad científica indica que magnitudes superiores a 10 han sido teóricamente postuladas, siendo estas consideradas como leyendas debido a la incapacidad de ser registradas en la historia de la Tierra.