El isotonitazeno, un opioide sintético de alta toxicidad, se encuentra en circulación en México. Esta sustancia, conocida en la calle como «Iso» o «Isoto», pertenece a la familia de los nitacenos, que son entre 20 y 100 veces más potentes que el fentanilo, lo que representa un grave riesgo para la salud pública. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el isotonitazeno se ha detectado en 37 países desde su identificación formal en 2019.
Precauciones han sido emitidas, dado que los nitacenos se mezclan frecuentemente con otras drogas, aumentando así el peligro de sobredosis. En países como Australia y Reino Unido, se han documentado emergencias médicas y muertes atribuibles a esta categoría de opioides. En el Reino Unido, por ejemplo, se registraron 750 muertes por sobredosis entre junio de 2023 y agosto de 2025, mientras que en los países bálticos, la mayoría de las muertes relacionadas con opioides fueron vinculadas a dicha sustancia en 2025.
La producción de estos compuestos, por ser sintéticos, se lleva a cabo sin la necesidad de cultivos, lo que permite a los traficantes fabricarlos cerca de los mercados locales. Recientemente, China e Indonesia han reportado nuevos análogos de esta droga, además de implementar controles nacionales en 2025.
Desde 2013 hasta 2026, la UNODC ha registrado un total de mil 525 nuevas sustancias psicoactivas en 155 países, con México siendo uno de los principales focos de actividad en este ámbito. Durante el periodo 2025-2026, se informaron 698 nuevas sustancias, de las cuales 110 se identificaron por primera vez.
Con respecto a la atención médica para trastornos relacionados con el consumo de sustancias, el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 revela que, en 2024, solo una de cada 12 personas con esta problemática recibió tratamiento adecuado. Esta situación es más dramática entre las mujeres, donde una de cada 23 logró acceder a servicios de salud. América del Norte se enfrenta a un aumento en la demanda de atención, especialmente por el consumo de anfetaminas, y México ha observado una creciente necesidad de tratamiento para adicciones a estimulantes sintéticos.
Los opioides sintéticos, incluidos los nitacenos, suponen un riesgo significativo debido a que son altamente potentes y su presencia en el mercado ilícito dificulta su identificación. Las dosis son difíciles de calcular y suelen aparecer mezclados con otras drogas. La naloxona es una herramienta de emergencia que puede revertir temporalmente los efectos de una sobredosis, aunque se requieren dosis repetidas y atención médica inmediata en casos graves.
