Este miércoles, el Gobierno de la Ciudad de México evalúa la implementación de una ley seca y nuevas regulaciones para el partido entre la selección nacional y Chequia, debido a los incidentes ocurridos tras el reciente triunfo del equipo. La medida pretende evitar el descontrol y garantizar la seguridad de los asistentes.
El encuentro se llevará a cabo a las 19:00 horas en el Estadio Ciudad de México, donde se espera la afluencia masiva de aficionados. Después del partido anterior contra Corea del Sur, aproximadamente 500,000 personas congregadas en el Ángel de la Independencia generaron un saldo de 40 toneladas de basura y la detención de cinco individuos por conflictos.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, y el secretario de Gobierno, César Cravioto, han enfatizado la necesidad de crear un ambiente seguro, limitando el consumo excesivo de alcohol que podría derivar en incidentes violentos. Las autoridades están considerando prohibir la venta de alcohol en tiendas y restringir el consumo en la vía pública durante el partido.
Se intensificará el programa «Conduce sin Alcohol», con operativos de alcoholímetro disponibles las 24 horas en las 16 alcaldías para prevenir accidentes. Además, se busca «descentralizar la alegría», ofreciendo alternativas de celebración en diferentes puntos de la ciudad, evitando la concentración en lugares como Paseo de la Reforma.
Siete pantallas gigantes se instalarán en lugares estratégicos como el Monumento a la Revolución, la Alameda Central y la explanada de El Caballito, permitiendo a los ciudadanos disfrutar del partido en zonas cercanas. La administración local también evalúa ampliar horarios del Metro para facilitar el regreso seguro de los asistentes.
La decisión acerca de la ley seca se comunicará en las próximas horas. Se recomienda a los ciudadanos planear con antelación su asistencia al evento y elegir un lugar seguro para disfrutar del encuentro.
