León.- En la ciudad, específicamente en el fraccionamiento Guadalupe, se lleva a cabo la celebración semanal de misas tradicionales en el Priorato de Nuestra Señora del Rosario. Este templo, situado en la calle Perla esquina con Fray Juan de Zumárraga, atrae no solo a feligreses locales, sino también a personas de municipios cercanos como Irapuato, Salamanca y Celaya. La continuidad de estas misas, que mantienen la liturgia previa a las reformas del Concilio Vaticano II, impacta a la comunidad al ofrecer una opción religiosa poco común en México.
Cada domingo, el templo realiza hasta tres misas, con una asistencia que puede alcanzar hasta 600 personas, según José Marrón, colaborador de la iglesia. «Entre semana sí viene gente, poca pero sí vienen; pero los domingos es cuando se llena», comentó Marrón, quien al estar vinculado a la misa tradicional resalta que es una práctica que ha seguido desde su infancia, conectando con las enseñanzas de sus abuelos. Los eventos en el Priorato no se limitan a las misas, también se llevan a cabo ceremonias como bautizos y bodas, aunque estas se realizan en español.
La atracción hacia estas misas a menudo es motivada por la curiosidad. Algunos asistentes regresan, mientras que otros deciden no continuar con su asistencia. Marrón enfatiza la invitación a la comunidad para acudir y formarse un juicio basado en la experiencia directa de la liturgia, la cual se centra en oraciones y cánticos en latín.
El Priorato de Nuestra Señora del Rosario es también parte de la red global de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que se fundó en 1970 en respuesta a las necesidades de formación tradicional católica y cuenta con una sólida presencia en varios países. En León, el priorato no solo actúa como un centro de culto, sino también como una residencia para sacerdotes, apoyando la vida espiritual de los fieles y manteniendo el diálogo con comunidades religiosas en la región.
