En México, la temporada de calor, que abarca de marzo a octubre, se asocia con un incremento de riesgos para la población, como golpes de calor y deshidratación. Un estudio reciente publicado en la revista Sustainable Cities and Society identifica a Mérida, Yucatán, como una de las ciudades con mayor riesgo de sufrir los efectos negativos del calor extremo.
La investigación analizó 205 ciudades con más de un millón de habitantes, considerando factores de exposición, vulnerabilidad y preparación ante altas temperaturas. Mérida obtuvo una puntuación de 0.58 en el riesgo compuesto por calor, ocupando el puesto 47 en el ámbito global.
El estudio, titulado “Moving beyond exposure: a globally comparable framework for heat risk assessment in cities”, analiza no solo las temperaturas, sino también la capacidad de las comunidades para adaptarse a los fenómenos relacionados con el calor. Esta capacidad está influenciada por factores sociales, económicos y urbanos.
Las ciudades que presentan estructuras adecuadas, buena cobertura vegetal y acceso a recursos son capaces de enfrentar el calor extremo con menor riesgo. Por el contrario, aquellas que carecen de estas características pueden padecer fuertes impactos ante temperaturas elevadas.
A nivel mundial, las ciudades con mayor riesgo compuesto por calor incluyen Al Basrah en Irak, Ahmadabad en India y Bamako en Mali, entre otras. El análisis concluye que la adaptación a condiciones climáticas extremas es crucial para la salud pública en las ciudades afectadas por el aumento de temperaturas, resaltando la importancia de la infraestructura y los recursos disponibles.
