Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán
En un giro dramático que refleja la realidad de muchas familias en Puruándiro, Michoacán, la historia de Genaro resuena especialmente en una comunidad que enfrenta desafíos en la atención sanitaria. Tras ser víctima de una agresión sexual, este padre de familia se encuentra en una carrera contrarreloj para obtener un tratamiento de profilaxis posexposición (PEP) en un plazo de 72 horas, un proceso que podría determinar su salud y bienestar.
La situación se complica aún más: el tratamiento no está disponible en las clínicas locales, forzándolo a emprender un viaje hacia Morelia, mientras lucha con el silencio impuesto por las normas sociales que rodean tales incidentes.
Esta cruda realidad es la que aborda el cortometraje «72», dirigido por Rafael Martínez García y presentado en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). La obra destaca no solo el abuso sexual masculino, sino los obstáculos que enfrentan las víctimas en el acceso a servicios de salud sexual.
Un cortometraje con raíces en Michoacán
«72» fue filmado en Puruándiro en noviembre del año pasado, gracias a un reconocimiento recibido en la edición 2024 del FICM, donde obtuvo el premio Ojo a la Selección Michoacana. Este premio incluyó el apoyo necesario para producir un nuevo cortometraje, permitiendo a Martínez García desarrollar una narrativa local que resalte el contexto social y cultural de Michoacán.
La posproducción para «72» se completó en julio de este año, y hoy forma parte de la programación del festival, invitando a los espectadores a ver la historia de Genaro y su lucha.
El director subrayó que casi todo el equipo involucrado es originario de Michoacán, salvo el fotógrafo, un colaborador habitual procedente de Campeche. Esto destaca la riqueza de talento local y el compromiso con la producción cinematográfica michoacana.
Reflexionando sobre el silencio de las víctimas
Rafael Martínez busca ir más allá de la dicotomía moral sobre guardar secretos familiares; su enfoque reside en las complejas emociones y situaciones que enfrenta alguien que ha sufrido una agresión sexual. “Las víctimas nunca son responsables de la agresión que sufrieron”, afirma con firmeza.
“Espero que el cortometraje provoque una reflexión sobre lo que conlleva ocultar una experiencia tan dolorosa y las barreras para acceder a servicios de salud sexual en comunidades que carecen de estos recursos”, añade.
Una invitación a descubrir el cine michoacano
Con su voz en el FICM, Martínez resalta la importancia de la Sección Michoacana, una plataforma que brinda a los realizadores del estado la oportunidad de compartir sus historias y fortalecer la comunidad cinematográfica. “Ojalá que los asistentes se acerquen a las producciones locales y valoren el contenido que ofrecemos”, expresó.
“Descubran las historias michoacanas en el programa de este año y disfruten del trabajo que realizamos”, concluyó.
Con «72», Rafael Martínez García no solo recuerda la urgencia de buscar justicia y atención, sino que también abre un diálogo necesario sobre la violencia sexual, el estigma del silencio y el acceso a servicios de salud en comunidades como Michoacán.
