Noruega ha llevado a cabo la ceremonia de despedida del rey Harald V en la Catedral de Oslo, a la que asistieron aproximadamente 850 invitados, incluidos líderes de múltiples naciones y miembros de diversas casas reales. Este evento marca un momento significativo en la historia noruega, dado el impacto que la figura del rey ha tenido en las relaciones internacionales durante su reinado de más de 30 años.
El servicio, que inició a las 13:00 hora local, coincidió con un periodo de luto nacional, donde se observó un minuto de silencio antes de dar inicio a la ceremonia, caracterizada por himnos que reflejan la tradición cultural del país. El rey Harald falleció a los 89 años, y su desaparición se presenta como un cambio en la monarquía, con el futuro del trono en manos de su hijo, el nuevo rey Haakon VIII.
La reina Sonia, junto a otros miembros de la familia real, colocó ofrendas florales en el ataúd, generando un momento de reflexión sobre las contribuciones del rey a la nación. En sus intervenciones, tanto el presidente del Parlamento como el primer ministro destacaron el compromiso del rey con el pueblo noruego y su capacidad para acercarse a los ciudadanos, elementos que se han convertido en parte de su legado.
Los asistentes a la ceremonia incluyeron a figuras de la realeza europea, evidenciando la importancia de la monarquía noruega en el contexto europeo. Durante el servicio se realizaron lecturas y se interpretaron piezas musicales que simbolizan la conexión cultural entre Noruega y otras naciones, marcando un paso hacia el futuro bajo el nuevo liderazgo.
El féretro será trasladado posteriormente a la fortaleza de Akershus, donde se celebrará un acto privado familiar, significando el cierre de un capítulo en la historia de la monarquía noruega, mientras el país y la comunidad internacional observan el periodo de transición.
