Una delegación de expertas de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha confirmado la existencia de altos niveles de violencia sexual contra niñas y adolescentes en la provincia amazónica de Condorcanqui, Perú. Este hecho se enmarca en un problema estructural persistente que afecta a este sector de la población, poniendo de relieve la ineficacia de las respuestas institucionales hasta la fecha.
En una presentación al final de su visita, Mónica Maureira, vicepresidenta del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belem do Pará (MESECVI), destacó que la violencia no se limita al ámbito educativo, sino que también permea los entornos familiares y comunitarios. Señaló que los sistemas de protección actuales no garantizan efectivamente la protección de las niñas, lo que se ve exacerbado por la tolerancia social hacia estas conductas violentas, que alcanza niveles alarmantes en la región.
La visita del MESECVI fue provocada por denuncias de líderes indígenas Awajun y Wampis sobre cientos de casos de abusos sexuales y transmisión de enfermedades a menores por parte de docentes y otros individuos cercanos a estas jóvenes. El informe preliminar de la delegación indica que la tolerancia hacia la violencia en Condorcanqui alcanza casi el 90%, reflejando una crisis sistemática que afecta a los derechos de las mujeres y niñas.
Además, la delegación documentó que el fenómeno de los abusos no es un hecho aislado, sino un patrón sostenido en el tiempo, agravado por la pobreza, el abandono estatal y la exclusión social. Las recomendaciones presentadas sugieren la necesidad de mejorar la coordinación entre el Ministerio Público y la Policía Nacional para garantizar un despliegue territorial más eficaz, así como la implementación de equipos multidisciplinarios que puedan atender las necesidades de justicia y salud en las comunidades locales.
Se enfatiza también la urgencia de asegurar atención integral a las víctimas de violencia sexual, incluyendo medicamentos de emergencia, asistencia psicológica y alternativas de acogida. Preocupa igualmente el elevado índice de suicidios entre adolescentes, con potenciales vínculos a situaciones de violencia, estigmatización y rupturas familiares.
Finalmente, las recomendaciones abogan por la presencia permanente de intérpretes de las lenguas Awajun y Wampis durante los procesos de atención, con el fin de garantizar un trato adecuado y asegurar el debido proceso para las víctimas. La situación, que requiere atención inmediata, pone de manifiesto la necesidad de una respuesta de la comunidad internacional para abordar esta crisis humanitaria en Perú.
