El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, advirtió ante la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el riesgo global que representa Irán y rechazó las acusaciones de genocidio en Gaza, al tiempo que reafirmó la soberanía israelí sobre Cisjordania. Este discurso, realizado en medio de protestas y la salida de representantes de varios países, ha generado un impacto significativo en las relaciones diplomáticas en el contexto actual de tensiones regionales.
Durante su intervención, Netanyahu descalificó a naciones como Sudán, Túnez, Líbano y Suiza, que abandonaron la sala en medio de abucheos. Afirmó que la defensa de Israel se extiende incluso a aquellos que no apoyan sus acciones. Su discurso de aproximadamente 40 minutos incluyó referencias a la historia y a la Biblia, mientras abordaba su postura sobre el programa nuclear iraní.
Netanyahu describió la destrucción de las instalaciones nucleares de Irán como una decisión vital para la seguridad de Israel y mencionó que ha recibido agradecimientos en privado de varios países por su acción. En este contexto, también enfatizó la expansión territorial de Israel desde la guerra de los Seis Días en 1967, aludiendo a los Altos del Golán y Cisjordania, que denominó «Judea y Samaria».
Respecto a las críticas por la ofensiva militar en Gaza, que ha provocado un gran número de desplazados y bajas civiles, Netanyahu negó las acusaciones de genocidio. Argumentó que las acciones de Israel han tenido como objetivo proteger a la población civil y defendió el acceso a ayuda humanitaria. También cuestionó el uso del término genocidio en el contexto de las operaciones israelíes, considerándolo una distorsión de la verdad.
La respuesta del primer ministro incluyó un ataque a los países que lo acusan de colonialismo, aludiendo a su propio pasado imperial. Netanyahu instó a contextualizar la situación desde la perspectiva histórica del pueblo judío en la región, reafirmando su posición sobre la legitimidad de las reclamaciones territoriales israelíes.
Estas declaraciones se insertan en un marco de creciente preocupación internacional por la situación en Gaza y las relaciones israelíes-palestinas, en un entorno donde diversas organizaciones han denunciado prácticas que podrían considerarse violaciones de derechos humanos.
