Seis candidatos destacan en un debate sobre la dirección futura de las Naciones Unidas, una organización que enfrenta desafíos significativos en credibilidad y efectividad. Este evento tuvo lugar en el Salón de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, donde los participantes fueron sometidos a cuestionamientos por parte de diplomáticos y representantes de la sociedad civil. El debate se produce una semana antes del inicio oficial del proceso de selección, que culminará con la elección de un nuevo secretario general.
Los aspirantes son Michelle Bachelet de Chile, María Fernanda Espinosa de Ecuador, Rafael Grossi de Argentina, Rebeca Grynspan de Costa Rica, Carolyn Rodrigues-Birkett de Guyana y Macky Sall de Senegal. Ellos buscan suceder a António Guterres, quien concluirá su mandato el 31 de diciembre. Cada candidato presentó sus propuestas y capacidades para abordar conflictos globales en un contexto de creciente tensión internacional.
Grynspan expresó su deseo de que, en un futuro cercano, la ONU vuelva a ser un actor relevante en la mediación de crisis, haciendo hincapié en la necesidad de resultados tangibles. Grossi, actual director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, subrayó la gravedad de situaciones que justifiquen la intervención del secretario general en conflictos bélicos.
La ONU atraviesa una crisis financiera y de confianza, exacerbada por críticas del gobierno de Estados Unidos en relación con su gestión presupuestaria y eficacia operacional. Bachelet, sin especificar a qué países se refería, afirmó su compromiso de resistir la presión de los donantes poderosos.
El Consejo de Seguridad de la ONU celebrará el 30 de julio su primera votación anónima para evaluar las preferencias entre los candidatos. El nuevo secretario general asumirá el cargo el 1 de enero de 2027, en un contexto en el que América Latina reclama la representación en el liderazgo de la organización, siendo Sall el único aspirante que no proviene de esta región.
