La potencial ruptura entre el Partido del Trabajo (PT) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) está provocando un creciente malestar interno en el PT, dirigido por Alberto Anaya. Este cambio de dirección podría repercutir directamente en la estabilidad de diversas posiciones electorales, ya que muchos diputados federales, locales y alcaldes dependen de la alianza con Morena para mantener sus cargos.
Las acciones de Lupita Rodríguez, diputada local de Nuevo León y esposa de Anaya, están siendo observadas con atención. Se rumorea que ella podría ser la principal impulsora de una ruptura con Morena, buscando establecer una nueva alianza con Movimiento Ciudadano. En un contexto donde el PT evalúa sus estrategias, Rodríguez considera que una posible colaboración con Dante Delgado podría beneficiar al partido en estados clave como Baja California Sur, Nuevo León, Campeche y Zacatecas.
Recientemente, el PT había hecho gestiones para postular a su candidata en Zacatecas, la senadora Giovana Bañuelos. Sin embargo, la reciente designación de Verónica Díaz y el descontento generado por Ulises Mejía han llevado a Rodríguez a replantear su estrategia. Ahora, busca que Mejía se presente como el candidato a gobernador en una alianza con Movimiento Ciudadano.
La relación entre los partidos ha alcanzado un punto tenso: el PT decidió retirarse de las reuniones semanales de la coalición oficialista en protesta por la asignación de candidatos a gubernaturas del Partido Verde, que el PT considera una injusticia. Desde el entorno de la funcionaria Ariadna Montiel, se argumenta que el PT tiene dificultades para presentar candidatos viables en las encuestas, lo que complica aún más la situación.
El objetivo del PT es alcanzar 50 escaños en la Cámara de Diputados. Si se concreta su separación de la coalición, esto podría generar un impacto significativo en la aritmética legislativa de Morena, afectando así el funcionamiento del poder legislativo y la capacidad del gobierno en sus iniciativas futuras.
