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Reapertura de Ormuz: Expectativas de mercado y su impacto económico

Reapertura de Ormuz: Expectativas de mercado y su impacto económico

El reciente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ha alterado significativamente el panorama del mercado energético, causando una notable caída en los precios del petróleo. Con la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más cruciales para el comercio mundial de crudo, la cotización del Brent ha registrado una disminución del 32.9% desde su máximo histórico alcanzado en medio del conflicto, situándose por debajo de 80 dólares por barril. Por su parte, el WTI ha tocado los 73.6 dólares por barril, su precio más bajo desde marzo.

Este ajuste en la prima geopolítica ha originado un aplanamiento en la curva de futuros y ha moderado la backwardation, donde el precio spot supera al precio futuro. Esta disminución ya afecta a consumidores, evidenciada por la bajada del precio promedio de la gasolina en EE. UU., que ahora se sitúa por debajo de 4 dólares por galón, proporcionando un respiro tangible a millones de familias.

Mientras tanto, la Reserva Federal de EE. UU. se mantiene alerta ante la evolución de la inflación. En su más reciente reunión, se decidió por unanimidad mantener la tasa de interés de referencia entre 3.50% y 3.75%, aunque el tono fue cauteloso. Nueve de los dieciocho miembros del comité ahora prevén aumentos en las tasas para 2026, algo impensable hace solo unos meses, debido a las presiones inflacionarias persistentes.

La Fed ha revisado al alza sus expectativas de inflación, aumentando las proyecciones a 3.6% para la inflación general y 3.3% para la subyacente, cifras dramáticamente superiores a las anteriores estimaciones. Aunque la baja en los precios del petróleo se vede como un alivio, los efectos de la inestabilidad geopolítica aún no se han disipado completamente.

Kevin Warsh, presidente del banco central, reafirmó la postura de una política monetaria moderadamente restrictiva y anunció la creación de cinco grupos de trabajo para abordar temas cruciales como el balance financiero y las proyecciones de empleo.

Ante esta coyuntura, el mercado está recalibrando sus expectativas. La curva ahora anticipa un aumento de 38 puntos básicos para 2026, un significativo incremento desde los 20 puntos básicos previstos hace solo una semana. Este cambio ha impactado de inmediato a los Treasuries de corto plazo, que han experimentado pérdidas considerables, llevando la tasa a 2 años a 4.18%, el nivel más alto desde febrero de 2025.

En el lado opuesto, los Treasuries de largo plazo han encontrado un respiro, produciendo un aplanamiento en la curva con un diferencial entre las tasas a 2 y 10 años que se ha reducido a 27 puntos básicos, una cifra no vista desde abril de 2025. Asimismo, la curva de bonos en México ha reflejado patrones similares.

En resumen, las tensiones geopolíticas en la región han llevado a un descenso en los precios del petróleo, moderando ciertas presiones energéticas. Sin embargo, la Fed sigue adelante con una postura restrictiva ante riesgos inflacionarios persistentes, lo que está provocando una reevaluación en los mercados respecto a tasas más altas durante un periodo prolongado.