La postura de México en la renegociación del T-MEC con Estados Unidos y Canadá ha mostrado un deterioro significativo. Recientemente, el Gobierno mexicano ha indicado que su objetivo será reducir los aranceles, en lugar de eliminarlos por completo, según un análisis de la firma León Barrena Rodríguez & Partners.
El análisis destaca una mala interpretación estructural por parte del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y señala un aumento de la presión externa sobre México. Además, un incidente reciente entre Ebrard y el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, ha alimentado el debate público, donde algunos interpretaron el intercambio como un momento de tensión.
Al mismo tiempo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha propuesto a Roberto Lazzeri para ser el nuevo embajador de México en EE.UU., en un contexto crítico para la relación bilateral y las revisiones comerciales. Ebrard, por su parte, ha reconocido que el entorno comercial ha cambiado y que los aranceles actuales, especialmente en el sector automotriz, acero y aluminio, probablemente se mantendrán.
Las reuniones entre los líderes de ambos países se enfocan en temas como reglas de origen y la continuidad del acuerdo regional, con negociaciones formales programadas para comenzar el 26 de mayo. A pesar de las dificultades, el Gobierno mexicano asegura que hay coincidencias con Estados Unidos sobre la importancia de mantener el tratado.
Sin embargo, la negociación ha pasado de aspirar a un comercio libre de aranceles a buscar una estrategia de contención y reducción. Además, se busca relocalizar sectores industriales que Estados Unidos considera estratégicos. De persistir la situación actual, México podría enfrentar un riesgo de debilitamiento en su capacidad de negociación ante Washington.
