El DIF Morelia respalda la eliminación de comida chatarra en las escuelas como una medida para mejorar la salud infantil. Sin embargo, su implementación ha encontrado dificultades operativas y resistencia en algunas comunidades escolares. La restricción de productos altos en azúcares, grasas y harinas refinadas se considera crucial para proteger la salud de los niños desde una edad temprana.
José Manuel Álvarez, director del DIF Morelia, enfatiza que la ausencia de alimentos chatarra en las escuelas es necesaria. Asegura que esto podría ayudar a combatir problemas como el sobrepeso infantil, la obesidad y el bajo rendimiento escolar. Según la Secretaría de Salud, uno de cada tres niños en edad escolar en México presenta sobrepeso u obesidad, una de las cifras más altas en América Latina.
A pesar del respaldo institucional, el cambio en los hábitos alimenticios no ha sido sencillo. Adaptar la alimentación diaria representa un desafío tanto para estudiantes como para padres. Algunas escuelas han mostrado resistencia para unirse a la estrategia debido a factores económicos y administrativos.
Dentro de esta estrategia, el DIF proporciona desayunos escolares con un valor nutricional balanceado. No obstante, no todas las escuelas participan en el programa, ya que el costo por porción, que oscila entre 5 y 6 pesos, es considerado elevado por algunos padres que abogan por una alimentación gratuita en las escuelas.
En Morelia, el DIF distribuye más de 2 mil desayunos escolares y más de 6 mil despensas, así como apoyo alimentario en planteles y comunidades vulnerables. La eliminación de alimentos ultraprocesados en las escuelas representa no solo una medida sanitaria, sino un cambio cultural en la percepción de la alimentación infantil. El éxito de la estrategia dependerá de complementar la prohibición con educación nutricional tanto en las aulas como en el hogar.
