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Robots humanoides rompen récord mundial en escalada del Chimborazo

Robots humanoides rompen récord mundial en escalada del Chimborazo

Un Avance Revolucionario en la Conservación Ambiental

Un reciente proyecto en el Chimborazo, la montaña más alta de Ecuador, ha logrado un hito en la robótica aplicada a la conservación. Mediante el uso de un robot humanoide, se han superado pruebas de movilidad y eficiencia en un entorno extremo, abriendo nuevas posibilidades para la investigación en condiciones adversas.

Pablo Berlanga, ingeniero español y uno de los fundadores de ‘Geologic Dome’, lideró la iniciativa. A pesar de enfrentar escepticismo inicial, lograron la colaboración de Eastworlds, que donó un robot de la empresa china Unitree. Este humanoide, apodado Pemba José —en honor a su fecha de «nacido»— es un avance significativo en la tecnología de monitoreo ambiental.

Tecnología de Punta para la Investigación

Con un diseño robusto de aluminio y fibra de carbono, el robot mide 132 centímetros y pesa 35 kilogramos, equipado con cámaras de diversos tipos, incluidas una infrarroja y una de tecnología LiDAR. Ésta última ha permitido recopilar datos precisos sobre glaciares y formaciones de agua, elementos cruciales en el estudio del cambio climático y la preservación de ecosistemas vulnerables.

Durante su ascenso, Pemba José capturó información sobre temperatura y presión atmosférica, resultados que serán fundamentales para investigaciones sobre fauna en peligro y recursos hídricos. No solo se ha convertido en un instrumento de recolección de datos, sino también en un símbolo de la unión entre ciencia y aventura.

Desafíos Superados en Alta Montaña

Las condiciones extremas del Chimborazo presentaron retos significativos. A horas de la subida, el robot mostró fallos de movilidad hasta que se retiró un componente que limitaba su agilidad. Este ajuste permitió que Pemba José «bailara» en la cumbre, donde transmitió en vivo, compartiendo hallazgos y respondiendo preguntas en tiempo real, gracias a la tecnología Starlink.

Con un 80 % del ascenso realizado con carga, el humanoide logró establecer un nuevo récord al superar los 6.000 metros de altitud, lo que resalta tanto su capacidad técnica como el enfoque innovador del equipo.

Un Futuro Prometedor

El éxito en el Chimborazo ha abierto la puerta a futuras expediciones. Según Berlanga, el próximo objetivo será el volcán Cotopaxi, y eventualmente, el Everest. A medida que la robótica y la ciencia continúan fusionándose, proyectos como Pemba José podrían redefinir el estudio de los entornos más extremos de nuestro planeta, contribuyendo significativamente a la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales.

La historia de este robot humanoide es un recordatorio del ingenio humano en la búsqueda de un futuro más sostenible y consciente de nuestro entorno.