El regreso de Rocha Moya a la escena política de Sinaloa ha generado una férrea oposición dentro del Partido Verde, evidenciada por la declaración del líder Manuel Velasco, quien exige su renuncia. Este descontento no solo es una manifestación pública; también sugiere una posible fractura entre el Verde y Morena, lo que podría alterar significativamente el panorama electoral en la región.
La crítica de Velasco se entiende mejor en el contexto de su relación con Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, quien considera que la presencia de Rocha Moya podría perjudicar la comunicación con las autoridades estadounidenses y dañar la imagen del gobierno federal en el contexto de las acusaciones relacionadas con el narcotráfico. En este sentido, la política exterior juega un rol crucial en la toma de decisiones locales.
Ante la incertidumbre, el Partido Verde está evaluando la candidatura de Ricardo Madrid Pérez para las próximas elecciones por la gubernatura. Madrid es una figura prominente dentro del partido y contaría con el respaldo de Quirino Ordaz Coppel, ex gobernador y actual embajador, lo que podría fortalecer su campaña electoral.
Además, la posibilidad de aliarse con Movimiento Ciudadano está sobre la mesa. Esta estrategia busca desvincular al Partido Verde de Rocha Moya, ofreciendo una alternativa más fuerte y competitiva ante las próximas contiendas electorales. Los vínculos de Madrid con el líder de MC en Sinaloa, Sergio «Pío» Esquer, podrían facilitar esta colaboración.
En resumen, la situación actual en Sinaloa refleja tensiones dentro de la coalición de gobierno y un clima de reconfiguración política, donde los partidos buscan adaptarse y posicionarse antes de los comicios de 2027. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán fundamentales para definir la dirección política y las alianzas en la región.
