Las tensiones entre el Gobierno Federal y el Gobierno de la Ciudad de México resurgen a raíz de la controversia por el renombramiento de la Casa del Poeta Ramón López Velarde. Esta decisión, comunicada por Ana Francis Mor, secretaria de Cultura de la CDMX, ha desatado críticas tanto a nivel local como nacional, evidenciando un impacto significativo en la política cultural.
El renombramiento de este emblemático espacio, inaugurado en 1991, ha sido presentado por la secretaria como un paso hacia una «nueva vocación». Se propone convertirlo en un «laboratorio público de narrativas vivas», donde convivan diversas expresiones artísticas. Sin embargo, las críticas aluden a una posible centralización de la cultura, una acusación que ha sido levantada por el gobierno de Jerez, Zacatecas, cuna de López Velarde. En su comunicado, se denuncia que esta decisión «invisibiliza no solo a Jerez como pueblo, sino también a la provincia mexicana».
En medio de este conflicto, la poeta María Rivera ha expresado su preocupación, señalando que nunca un gobierno de la CDMX había intervenido de tal forma un espacio dedicado a la poesía. Acusa a la administración de ser influenciada por posturas neoliberales y de falta de sensibilidad cultural.
Por su parte, el Gobierno Federal, a través de José Alfonso Suárez del Real, ha intervenido afirmando que la Casa del Poeta conservará su nombre y vocación original, llamando a la propuesta de un cabaret como un «proyecto personal» de Mor. Este posicionamiento revela un intento de equilibrio en la política cultural, donde se busca mantener el legado literario asociado a este emblemático espacio.
Ana Francis Mor, en respuesta a la controversia, ha enfatizado su compromiso con la preservación de la poesía como núcleo de la vida cultural, asegurando que la transformación del recinto no comprometerá su esencia ni su tradición. Este debate pone de relieve las tensiones existentes entre diferentes niveles de gobierno y las múltiples perspectivas sobre la política cultural en la Ciudad de México.
