La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que Estados Unidos ha rechazado 36 solicitudes de México para detener a personas con fines de extradición, argumentando la falta de pruebas. Esta declaración es particularmente relevante en el contexto de las acusaciones contra diez mexicanos, incluido el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
En una conferencia de prensa, la mandataria subrayó que la postura de su administración se basa en la necesidad de contar con elementos jurídicos antes de proceder con detenciones. Respondió a las críticas por no actuar de inmediato contra los ciudadanos requeridos por la Justicia estadounidense.
Sheinbaum señaló que algunos analistas han limitado las opciones de su Gobierno a tres: extraditar, encarcelar o no hacer nada. Sin embargo, enfatiza que hay una alternativa clave: exigir pruebas que sustenten las acusaciones.
La presidenta reafirmó que todo ciudadano mexicano, independientemente de su origen político, tiene derecho a un juicio justo respaldado por pruebas concretas. Además, hizo un llamado a presentar evidencias contra Rocha Moya, de modo que la Fiscalía General de la República pueda investigar adecuadamente.
Enfatizó que su postura no es política, sino jurídica, y está en conformidad con la Constitución y la defensa de la soberanía nacional. Sheinbaum aseguró que su Gobierno no busca deteriorar la relación con Estados Unidos, sino que se prefiere proteger la dignidad de los ciudadanos mexicanos, sin importar su afiliación política.
Rocha Moya, del partido oficialista Morena, solicitó una licencia temporal para separarse del cargo mientras la Fiscalía investiga las acusaciones en su contra. Todos los implicados han negado las acusaciones, desencadenando una controversia política en México y afectando las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
