La regularización de las líneas telefónicas en México ha alcanzado un punto crítico. Con la fecha límite establecida por las autoridades, mantener una línea a nombre de otra persona plantea ahora riesgos significativos para la seguridad del usuario.
El uso de una Clave Única de Registro de Población (CURP) que no corresponde al titular real puede facilitar fraudes y suplantaciones de identidad, así como la suspensión total del servicio. A partir del 1 de julio de 2026, las operadoras comenzarán a suspender todas las líneas con datos inconsistente, limitando las conexiones solo para emergencias, como el 911.
Además, un mal uso de la CURP puede bloquear al titular legítimo de registrar nuevas líneas, ya que la ley permite un máximo de diez registros por persona. Expertos en ciberseguridad advierten que esta situación aumenta la exposición a fraudes y otros delitos.
Para evitar interrupciones en el servicio, los usuarios deben realizar un proceso de validación con su proveedor de red. Se sugiere llevar a cabo auditorías periódicas de los contratos para verificar que la información coincida con los registros oficiales.
Para corregir una titularidad incorrecta, los usuarios deben verificar el número de líneas vinculadas a su identidad con su proveedor. Si encuentran líneas desconocidas, es crucial solicitar su desvinculación inmediatamente. Si la línea pertenece a otra persona, ambos deberán presentarse en la sucursal del operador con identificación oficial y otros documentos necesarios.
La regularización no es opcional; la falta de coincidencia entre el usuario y la CURP puede llevar a la rescisión del contrato de servicios. Cumplir con esta normativa es esencial para mantener el control sobre los canales de comunicación y proteger el patrimonio digital.
