La economía mexicana está programada para experimentar una desaceleración en 2025, según el análisis de Moody’s Analytics, debido al ciclo político que se avecina con las elecciones presidenciales y el cambio de gobierno en 2024. El director de la agencia para América Latina, Alfredo Coutiño, explicó que este patrón es tradicional en la economía mexicana al final de cada sexenio, con una fase de expansión seguida por una contracción durante la transición política.
En 2024, se espera una fase expansiva en los primeros seis meses del último año del mandato de Andrés Manuel López Obrador. La política fiscal se utilizará para financiar el proceso electoral, completar proyectos de infraestructura y estimular la economía para generar un sentimiento de bienestar social y, así, influir en el voto hacia el partido en el poder, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
La segunda fase, denominada «contractiva», comenzaría después de las elecciones con la retirada del estímulo fiscal y se extendería hasta la primera mitad del primer año del nuevo gobierno. En este período, se anticipa un retraso en el gasto público que afectará las decisiones de consumo e inversión privada. Además, la incertidumbre en torno al nuevo equipo económico y político del gobierno mexicano contribuirá a la desaceleración económica.
Coutiño enfatizó que no se vislumbra nada en el horizonte que pueda interrumpir este ciclo político de la economía, y se espera que el crecimiento económico siga siendo influenciado por la política en los próximos dos años. La magnitud de la desaceleración en 2025 dependerá de la certidumbre en torno al programa económico del nuevo gobierno y la confianza en su equipo económico.
Aunque Moody’s prevé un crecimiento del 3% en 2024, similar al pronosticado para 2023, la desaceleración en 2025 podría no ser tan pronunciada como en transiciones anteriores, ya que la nueva administración comenzará en octubre, gracias a una reforma constitucional, en lugar de diciembre como solía ser. Esta fecha de inicio anticipada podría atenuar los efectos de la contracción económica.