La cancelación de la visa a Andy López Beltrán, político mexicano, ha generado un nuevo episodio de tensión en las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos. La decisión, comunicada a través de su cuenta de Instagram, se considera parte de un endurecimiento en las políticas del gobierno estadounidense. López Beltrán argumentó que la revocación carece de justificación legal y que responde a intereses ajenos a la diplomacia.
El político acusó a Marco Rubio y Christopher Landau de ser responsables de esta sanción, calificándola de «politiquera y propagandística». Afirmó que no existen pruebas de actos inmorales o delictivos en su contra y exigió al presidente Donald Trump una aclaración sobre su conocimiento de la situación. En caso contrario, solicitó la destitución de los diplomáticos implicados.
La Presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, se pronunció sobre el caso y declaró que la decisión tiene un «sentido político esencialmente». Durante su conferencia matutina, instó a las autoridades estadounidenses a presentar evidencias concretas que justifiquen estas acusaciones, aunque descartó la posibilidad de un conflicto mayor con Washington, pidiendo respeto en las relaciones bilaterales.
La embajada de Estados Unidos en México no brindó explicaciones detalladas sobre este incidente, recordando que los expedientes de visado son confidenciales según la legislación estadounidense. Este suceso se une a una serie de cancelaciones de visas a funcionarios del gobierno mexicano, como la gobernadora de Baja California y el alcalde de Nogales, quienes también han manifestado situaciones similares sin recibir explicaciones.
La presión de las autoridades estadounidenses coincide con una investigación de la Fiscalía de Nueva York que involucra a diez funcionarios mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por presuntos vínculos ilícitos, contribuyendo a tensar aún más las relaciones entre ambas naciones.
