En la selva maya de México, un centro de mantenimiento del Tren Maya, valorado en miles de millones de dólares, brilla con luces intensas, mientras que la aldea de Vida y Esperanza, situada a pocos pasos, carece de acceso a la electricidad. Este proyecto, que abarca aproximadamente 1,500 kilómetros, fue diseñado para revitalizar el sur del país mejorando la infraestructura y fomentando el turismo.
A pesar de su inauguración hace dos años, el Tren Maya enfrenta serias dificultades. La venta de boletos solo cubre una pequeña parte de los costos operativos, y muchos hoteles a lo largo de la ruta permanecen casi vacíos. Las comunidades cercanas afirman no haber recibido los beneficios prometidos por el gobierno.
Un análisis de datos del censo y entrevistas con residentes revela que la pobreza sigue siendo una constante en la región. En Vida y Esperanza, la falta de servicios básicos como la electricidad afecta a los residentes, quienes dependen de soluciones alternativas como paneles solares. Mary Sandra Peraza, madre de cuatro hijos, subraya que el tren no les ha traído mejoras significativas, mientras que la escasa escolarización se ve agravada por la falta de iluminación en la única escuela primaria del pueblo.
Aunque el expresidente Andrés Manuel López Obrador promovió el tren como un motor de desarrollo para las comunidades mayas, este desarrollo no se ha materializado. A pesar de un aumento temporal en el crecimiento económico del estado, el empleo formal sigue siendo escaso, y los antiguos problemas de marginación en las comunidades indígenas persisten.
Las promesas relativas a la infraestructura hídrica también han quedado insatisfechas. En Xpujil, un pueblo cercano, los residentes aún carecen de acceso regular a agua potable, a pesar de las declaraciones de la administración anterior.
El fenómeno del Tren Maya también se refleja en la baja ocupación de los hoteles recién construidos. Durante las visitas a estaciones, se observó que los trenes operan con una baja demanda, y las proyecciones iniciales sobre el transporte de pasajeros han tenido que ser revisadas a la baja. Los residentes sienten que han sido ignorados en el desarrollo de megaproyectos, a pesar de que el gobierno argumenta que el progreso está en camino.
