Cincuenta eurodiputados han instado a la FIFA a investigar la decisión de Gianni Infantino de otorgar un «Premio de la Paz» a Donald Trump. Esta presión se alinea con una solicitud presentada en diciembre por la organización británica de derechos humanos, FairSquare, que acusa a Infantino de violar su «deber de neutralidad» conforme al artículo 15 del código ético de la FIFA al implicarse con la figura del expresidente estadounidense.
FairSquare ha solicitado a la Comisión de Ética de la FIFA que examine las circunstancias detrás de la concesión de este premio inédito, el cual no clarifica sus criterios y modalidades. En una carta reciente, los eurodiputados, provenientes de 13 países europeos y de diferentes orientaciones políticas, han solicitado a la FIFA que realice esta investigación con «diligencia y sinceridad».
El contexto de esta situación es relevante, dado que la petición se presenta en un momento en que la mirada de la comunidad internacional está centrada en la FIFA, en medio del Mundial 2026. Los firmantes consideran que esta es una oportunidad para que la organización reafirme su compromiso con la neutralidad política y la responsabilidad.
La federación noruega de fútbol había manifestado anteriormente su apoyo a la petición de FairSquare, convirtiéndose en la única entre las 211 naciones miembro de la FIFA en hacerlo. FairSquare ha señalado el respaldo de Infantino a la agenda política de Trump, lo que podría comprometer la integridad y reputación de la FIFA y del fútbol en general.
La FIFA, al ser consultada sobre la carta de los eurodiputados, no ha emitido comentarios y no ha respondido a las críticas que rodean la concesión de este premio. Esta situación refleja las tensiones entre el deporte y la política, y plantea importantes interrogantes sobre la gobernanza en el ámbito futbolístico a nivel global.
