Un hombre de 34 años falleció en Yucatán tras ser hospitalizado con un diagnóstico de meningoencefalitis amebiana primaria, comúnmente conocida como “ameba comecerebros”. Las autoridades sanitarias están llevando a cabo una investigación para determinar la posible fuente de la infección. Según los reportes iniciales, se presume que el contagio ocurrió en el lago artificial de Plaza La Isla en Mérida, donde la víctima trabajaba como entrenador de deportes acuáticos y pasaba tiempo prolongado en contacto con el agua.
Las autoridades han colocado a más de 300 personas que estuvieron en contacto con el agua del lago bajo vigilancia epidemiológica para detectar posibles síntomas relacionados con la infección en un tiempo oportuno. Esta situación ha suscitado preocupaciones y preguntas entre la población sobre la ameba y sus efectos.
La Naegleria fowleri, conocida como «ameba comecerebros», es un protozoo ameboflagelado que provoca meningoencefalitis amebiana. Se encuentra comúnmente en aguas dulces como ríos, lagos, manantiales y piscinas sin un tratamiento adecuado. Este organismo puede ingresar al cerebro a través de la nariz, provocando infecciones graves que pueden ser fatales en un corto periodo.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierte que la ameba es altamente letal y tiene un periodo de incubación que varía de tres a cinco días. En casos graves, la infección puede conducir a coma y muerte en menos de una semana.
Los síntomas tras la incubación pueden incluir dolor intenso de cabeza, fiebre, náuseas, vómito, rigidez en la nuca, somnolencia, convulsiones y alucinaciones. Los factores de riesgo que favorecen el contagio incluyen nadar en aguas dulces, especialmente en condiciones de olas de calor, así como la irrigación nasal con agua contaminada. Niños y adultos jóvenes son los más vulnerables a esta infección.
