Seis elementos de la Guardia Civil resultaron lesionados el pasado viernes durante un ataque perpetrado por el Cártel Nueva Generación (CNG) en Zamora, Michoacán, un hecho que pone de manifiesto la creciente violencia en la región tras la muerte de su líder histórico, Rubén Oseguera Cervantes, conocido como «El Mencho». Este evento se produjo mientras los oficiales se encontraban abasteciendo combustible en una gasolinera ubicada en el libramiento de la ciudad, a 181 kilómetros de la capital del estado.
Inteligencia estatal ha identificado que el ataque fue orquestado por una célula bajo el mando de Heraclio Guerrero Martínez, apodado «Tío Lako», quien es considerado uno de los principales generadores de violencia en la zona. La emboscada es vista como una respuesta a acciones previas de fuerzas federales en Jiquilpan el mismo día, así como a las operaciones en curso de autoridades tanto estatales como federales en el área.
Los agresores, que llegaron en varios vehículos, abrieron fuego contra los policías, quienes respondieron a la agresión, resultando en un enfrentamiento en el que, además de los seis policías heridos, un joven resultó lesionado. Se informa que varios atacantes también sufrieron lesiones y recibieron ayuda de sus cómplices.
Tras el incidente, la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán desplegó un operativo conjunto con fuerzas federales y la Fiscalía del estado para localizar a los responsables. Fuentes de seguridad han indicado que el CNG busca establecer su control en Zamora, un importante municipio productor de berries en la región fronteriza entre Michoacán y Jalisco.
Heraclio Guerrero Martínez, «Tío Lako», es conocido por su vinculación con el secuestro y asesinato de la alcaldesa de Cotija, Yolanda Sánchez Figueroa. Este individuo fue detenido en 2015 por su supuesta autoría intelectual en el asesinato de un líder de autodefensas, aunque fue liberado poco después. Su grupo tiene un amplio control en la parte occidental de Michoacán y zonas colindantes de Jalisco y Zacatecas, mientras su familia está implicada en varios actos delictivos, incluyendo el derribo de un helicóptero militar en 2015, que resultó en la muerte de 20 personas, entre ellas, 18 militares.
Las autoridades continúan trabajando para abordar la situación de inseguridad y desarticular las operaciones del CNG en la región.
