El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, solicitó a las plataformas digitales y redes sociales que asuman su responsabilidad en el monitoreo de contenidos relacionados con acoso sexual y violencia. Hizo un llamado a estas entidades para que actúen frente a las conductas sospechosas de los usuarios, destacando la importancia del uso de tecnologías avanzadas para detectar y eliminar contenido violento.
Durante su intervención en el sexto Foro Regional Centro Sur, titulado «La vida frente a la pantalla. El impacto de los dispositivos digitales en las infancias, adolescencias y juventudes mexicanas», celebrado en Puebla, Delgado Carrillo indicó que se trabaja en una disposición oficial que promueve el uso ético de las pantallas digitales con fines pedagógicos, bajo instrucciones de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
El secretario enfatizó la necesidad de una responsabilidad compartida para evaluar tanto los efectos de la exposición de los menores a contenidos perjudiciales como la situación que se presenta frente a las pantallas. Advirtió sobre problemas como la falta de sueño, ansiedad, depresión y trastornos de salud mental que pueden derivarse de este tipo de exposiciones.
Además, se han establecido reglas unánimes para la educación básica, que restringen el uso de teléfonos celulares en aulas y recreos. En el caso de la educación media superior, cada institución definirá sus propias normas, mientras que en educación superior se busca promover una ciudadanía digital crítica y responsable.
Delgado Carrillo abordó los impactos del uso excesivo de dispositivos digitales en las escuelas, indicando que estas reflexiones implican la participación de diversos actores de la comunidad escolar, así como investigadores y padres de familia. Este esfuerzo se da en un contexto más amplio tras la reciente prohibición de la propagación de violencia en redes sociales, implementada después de que un ataque violento en Torreón, Coahuila, resultara en la muerte de una maestra, hecho en el que se identificó la influencia de contenidos violentos consumidos por los agresores.










