El senador morenista Félix Salgado mantiene su estrategia en Guerrero, a pesar de que la presidenta del partido, Ariadna Montiel, ha confirmado que no competirá por la gobernatura en los próximos comicios. Salgado ha emprendido una movilización territorial en las principales ciudades del estado con el objetivo de influir en las listas de candidatos locales, buscando compensaciones políticas tras su marginación de la carrera por la gubernatura.
Guerrero ejemplifica las dificultades que Claudia Sheinbaum enfrenta en la cohesión del partido. Los principios internos contra el nepotismo llevaron a la exclusión de Salgado como candidato, pero no han debilitado su influencia en la Cuarta Transformación (4T). Su reciente gira por el estado genera tensiones dentro del oficialismo, ya que algunos grupos perciben sus acciones como un intento de presionar electoralmente.
El senador encabezó una asamblea en Acapulco centrada en la «defensa de la soberanía» nacional. Sin embargo, la presencia del secretario de Finanzas, Ricardo Salinas Méndez, como destacado orador, ha suscitado especulaciones sobre su posible candidatura a la alcaldía. La exclusión de otros líderes del Congreso local de este evento también ha intensificado las tensiones dentro del partido.
Claudia Sheinbaum había negado anteriormente que Salinas Méndez fuera su favorito para el 2027, subrayando que la selección debería ser basada en encuestas internas. Dada la controversia en torno a Salinas Méndez, que incluye denuncias sobre sus lujos personales, otros líderes, como Javier Taja y Yoloczin Domínguez, también han manifestado su interés en la candidatura.
En Chilpancingo, la situación es igualmente compleja. Tras el asesinato del alcalde Alejandro Arcos, el cargo fue asumido por Gustavo Alarcón Herrera, quien enfrenta un entorno electoral difícil. Se anticipa que Salgado promoverá a Jesús Eugenio Uriostegui García para las elecciones de 2027, pero esto podría complicar aún más las relaciones en la alianza oficialista.
Salgado también planea influir en las elecciones de Iguala e Ixtapa Zihuatanejo, ambas áreas donde la oposición tiene cierto control. Se informa que está buscando posibles alianzas que le permitan asegurar estas localidades para el próximo ciclo electoral.
A la espera de la confirmación oficial de su partido para la gobernatura, Salgado continúa presionando por cuotas de poder y estructura, mirando hacia las elecciones de 2033. Sin embargo, en el seno de la 4T, persiste la preocupación de que estas tensiones puedan tener consecuencias negativas, especialmente con el inminente inicio del ciclo electoral en 2027.
