La presidenta Claudia Sheinbaum se abstuvo de señalar directamente responsabilidades sobre la tardía identificación de Mauro Alberto Núñez Ojeda, conocido como «El Jando», como el piloto que facilitó el traslado del líder del Cártel de Sinaloa, Ismael «El Mayo» Zambada, hacia Estados Unidos. Este hecho cobra relevancia en el contexto de la balanza entre el sistema de justicia mexicano y las operaciones de organismos internacionales.
Durante una conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum fue inquirida sobre el informe de la Fiscalía General de la República (FGR), que admitió haber tardado diez meses en establecer la conexión entre «El Jando» y el vuelo utilizado en el traslado de Zambada. La mandataria subrayó que corresponde a la FGR determinar cualquier responsabilidad, dejando en claro que se deben seguir los procedimientos del marco jurídico correspondiente.
Este caso adquiere un rasgo adicional de complejidad, ya que la presidenta también indicó que no solo se trata de identificar al piloto, sino de investigar la posible complicidad de autoridades estadounidenses en la operación de entrega de Zambada. «El elemento central es si hubo participación del gobierno de Estados Unidos», afirmó Sheinbaum.
El contexto es aún más delicado si se considera que, tras los eventos del año anterior, funcionarios estadounidenses aseguraron que no habían estado involucrados en la operación. No obstante, la presentación pública de la aeronave por parte del FBI, en un evento reciente, suscita interrogantes sobre la veracidad de esa afirmación y plantea una posible contradicción en las explicaciones oficiales.
Puntos clave del caso:
- Identificación tardía: La FGR tardó diez meses en vincular a «El Jando» con el traslado de Zambada.
- Investigación de responsabilidades: Será la propia FGR quien determine si hubo negligencia o complicidad.
- Complicidad internacional: Se apunta a la necesidad de esclarecer el rol de las autoridades estadounidenses.
- Contradicciones: La exhibición de la aeronave por el FBI plantea dudas sobre las versiones oficiales.
La situación representa un desafío no solo para el gobierno de Sheinbaum, sino para las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, en un momento donde la cooperación en materia de seguridad es más crítica que nunca.
