El regreso de Rubén Rocha Moya a la gobernatura de Sinaloa ha generado inquietud tanto en la comunidad local como en la dirigencia nacional de Morena. A horas de retomar su cargo, después de haber enfrentado acusaciones de vínculos con el crimen organizado, la dirección del partido emitió un comunicado afirmando que su regreso fue una decisión “personal” y que su presidenta, Ariadna Montiel, «no tuvo conocimiento previo» de esta.
Esta situación refleja el malestar interno dentro del oficialismo. La Secretaría de Gobernación, liderada por Rosa Icela Rodríguez, también se pronunció, indicando que la elección de Rocha Moya «responde exclusivamente a una determinación personal» y reiterando el respeto hacia las investigaciones pendientes de la Fiscalía General de la República.
La vuelta de Rocha Moya marca un desafío significativo para la presidenta Claudia Sheinbaum y para el liderazgo de Morena, que busca promover candidaturas limpias para las elecciones de 2027. En abril de 2023, Rocha Moya se convirtió en la primera autoridad subnacional en México acusada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos por presuntos nexos con el crimen organizado.
Desde el inicio, Rocha ha rechazado las acusaciones y ha exigido pruebas a Washington para continuar con las investigaciones judiciales. No obstante, tras la acusación, presentó una licencia temporal que se extendió hasta este último viernes, cuando anunció su regreso al cargo. «Hoy regreso al ejercicio de mi responsabilidad como Gobernador de Sinaloa con la frente limpia y en alto», declaró en sus redes sociales.
Su retorno sucede en un contexto de creciente tensión con la Administración Biden, especialmente tras la decisión de revocar la visa a Andy López Beltrán, un aspirante a una curul en la Cámara de Diputados. La situación se complica aún más con la reciente detención de Fausto Corrales, relacionado con casos de alta notoriedad en el país. La reactivación de Rocha Moya en la gobernatura implica una nueva fase de incertidumbre dentro del oficialismo y podría acentuar las divisiones en un partido que se ha esforzado por presentar una imagen de transparencia y responsabilidad ante la ciudadanía.
