El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su apoyo a un aumento en la producción energética nacional durante un evento en Texas, donde utilizó la figura de un vaso de agua para ilustrar su argumento sobre el potencial de Venezuela en el mercado energético global. Según Trump, la inclusión de Venezuela podría permitir a Estados Unidos alcanzar el 58 % de las reservas de combustible del mundo, considerando las vastas reservas petroleras del país sudamericano.
Trump defendió su enfoque energético y económico como parte de su estrategia en las elecciones legislativas de noviembre, mientras respaldaba a candidatos republicanos en eventos celebrados en Texas y Oklahoma. Afirmó que la implementación de tecnologías para controlar el consumo de combustible no había sido efectiva y mostró su desprecio por el ahorro de pequeñas cantidades de combustible en comparación con lo que podría proporcionar el petróleo venezolano.
Durante su discurso en una planta de camiones Peterbilt en Denton, el mandatario reafirmó su compromiso con la política de energía y los recursos naturales de Estados Unidos, subrayando la importancia de maximizar el potencial de producción doméstica en un contexto global de creciente competitividad y dependencia energética.
