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“Nos falta una abeja”: claman justicia por Joan

justicia por Joan Francisco Guanajuato

Cerca de 200 personas marcharon vestidas de blanco por Guanajuato capital para exigir el esclarecimiento de la muerte de Joan Francisco Díaz Rodríguez, estudiante de la Universidad de Guanajuato originario de León.

GUANAJUATO, GTO.– Vestidos de blanco, con flores entre las manos y pancartas que reflejaban el miedo y la tristeza de una comunidad universitaria, alrededor de 200 estudiantes y ciudadanos recorrieron las calles de Guanajuato capital para exigir justicia por Joan Francisco Díaz Rodríguez.

El joven, originario de León y estudiante de la Universidad de Guanajuato (UG), fue reportado como desaparecido a finales de septiembre. Días después, su cuerpo fue localizado en el río Pastita.

Su muerte provocó una movilización pacífica este lunes 12 de octubre, en la que los asistentes exigieron conocer qué ocurrió y reclamaron mejores condiciones de seguridad para quienes estudian y viven en la ciudad.

“Quiero mi nombre en un título”

Una de las consignas que más llamó la atención durante la protesta fue: “Quiero ver mi nombre en un título, no en una nota roja”.

La frase reflejó una preocupación compartida por estudiantes que salieron a las calles para exigir que la vida universitaria no esté marcada por el temor.

En otras pancartas podían leerse mensajes como “¿Y si mañana soy yo?”, “Nos falta una abeja” y “Ningún estudiante debe tener miedo a estudiar”.

De acuerdo con la cobertura de AM, la movilización comenzó en el jardín Mexiamora y avanzó por Cantarranas, Sopeña, el Jardín de la Unión, la avenida Juárez y la zona de la Alhóndiga de Granaditas.

El recorrido concluyó frente al Edificio Central de la Universidad de Guanajuato, donde los asistentes encendieron velas en memoria del estudiante.

Once días de incertidumbre

Joan Francisco Díaz Rodríguez fue visto por última vez el 28 de septiembre y su desaparición se reportó al día siguiente.

El 4 de octubre, alrededor de las 8 de la noche, las autoridades recibieron una llamada al 911 por el hallazgo de un cuerpo en la corriente del río Pastita, en una zona conocida como El Ojo de Satán, cercana a instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad.

Durante varios días no se confirmó públicamente la identidad de la persona localizada.

Fue hasta el viernes 9 de octubre cuando la Fiscalía General del Estado de Guanajuato informó que las pruebas genéticas habían permitido identificar el cuerpo como el de Joan Francisco.

La confirmación llegó 11 días después de la última vez que se tuvo noticia de él.

Hasta la información disponible, las autoridades no habían esclarecido públicamente las circunstancias de su muerte ni anunciado conclusiones definitivas sobre lo ocurrido.

La comunidad universitaria exige respuestas

La movilización también contó con la presencia de integrantes de la Universidad de Guanajuato, entre ellos el secretario académico, Salvador Hernández.

La rectora general, Claudia Susana Gómez López, no participó en la marcha, según la cobertura periodística.

La institución expresó sus condolencias a la familia, amistades y compañeros de Joan Francisco, además de comprometerse a dar seguimiento a las investigaciones y brindar acompañamiento dentro de sus atribuciones.

Sin embargo, la exigencia de los manifestantes fue más allá de este caso.

Los estudiantes reclamaron condiciones de seguridad que les permitan trasladarse, estudiar y desarrollar sus actividades sin miedo.

Una ausencia que movilizó a Guanajuato

La muerte de Joan Francisco se suma a las preocupaciones por la seguridad que estudiantes de la UG habían manifestado en reuniones y asambleas recientes.

La marcha del lunes convirtió ese reclamo en una expresión pública de duelo y exigencia de justicia.

Entre las flores, las velas y los mensajes escritos a mano, una frase resumió el sentimiento de quienes participaron:

“Nos falta una abeja”.

La comunidad universitaria espera que las investigaciones permitan esclarecer la muerte de Joan Francisco y dar respuestas a su familia.

Mientras tanto, la movilización dejó una demanda que trasciende a la Universidad de Guanajuato: que ningún estudiante tenga que vivir con miedo y que ninguna familia se quede sin saber qué ocurrió con uno de sus seres queridos.

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