La confrontación entre la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, y la presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, podría tener repercusiones significativas para los planes del Partido Acción Nacional (PAN) en la región y otros estados del país. Este enfrentamiento ha suscitado preocupación entre los líderes panistas, quienes advierten sobre el impacto negativo que podría generar en las próximas elecciones, particularmente en el proceso electoral de 2027.
La reciente detención del exfiscal César Jáuregui representa un desafío para las aspiraciones del PAN en Chihuahua, considerando su estrecha relación con Marco Bonilla, potencial candidato de la organización. Las acusaciones de corrupción que emergen en torno a Jáuregui han erosionado la imagen del Gobierno de Chihuahua, complicando la estrategia electoral del partido. Actualmente, Jáuregui se encuentra vinculado a proceso por uso indebido de funciones del servicio público y enfrenta graves acusaciones de traición a la patria, lo que añade presión sobre la estructura del partido.
La situación plantea un dilema para Bonilla. Se enfrenta a la opción de apoyar a Jáuregui y, de este modo, poner en riesgo su relación con Campos, o bien respaldar sus declaraciones y las directrices de la dirigencia nacional del PAN, lo que lo colocaría en conflicto directo con un aliado actualmente en apuros. Esta encrucijada podría afectar no solo su campaña, sino también la cohesión interna del partido en un periodo crítico.
Adicionalmente, los sondeos de opinión indican que Morena posee una ventaja de 5 puntos en la intención de voto en Chihuahua, cifra que asciende de 9 a 10 puntos cuando se menciona a Cruz Pérez Cuéllar, el alcalde de Ciudad Juárez. Este contexto se agrava por acusaciones dirigidas a Ariadna Montiel sobre supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa, lo que complica aún más la narrativa electoral del PAN.
A pesar de este escenario tenso, Sheinbaum ha optado por evitar confrontaciones directas con Campos, describiendo su relación como «institucional», lo cual sugiere un intento de mantener un canal de comunicación abierto en medio de la disputa.
En un esfuerzo por consolidar el control del partido, Campos ha realizado visitas a otros estados del norte, con el objetivo de fortalecer la estructura del PAN en la región. Sin embargo, surgen tensiones en Baja California sobre la incorporación del comunicador Gustavo Macalpin, lo que revela la lucha interna entre la dirigencia nacional y estatal. Campos se ha posicionado como una mediadora, dispuesta a apoyar a candidatos emergentes como Verónica Ruffo, hija de Ernesto Ruffo.
La situación obliga a los panistas a reflexionar sobre la inclusión de Campos en sus planes estratégicos a futuro. Posicionarse como defensores de su gestión podría provocar un conflicto directo no solo con la Presidencia de la República, sino también con los electores en medio de un clima electoral incierto. Algunos analistas anticipan que el tema de la presunta traición a la patria podría ser utilizado como arma política en otros estados, complicando aún más la búsqueda de las 16 gubernaturas en disputa.
